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LiBRoS, MúSiCa Y CoNCieRToS

Noviembre 16, 2007

Se dice por ahí, y se repite cada vez con más asiduidad, y siempre circunscrito a la gran urbe, que lo gratis, aunque malo, si gratis, dos veces bueno. Y así, algunos nos dedicamos a esquivar eventos (que no por gratis, varían su calidad) en pro de evitar aglomeraciones, muchedumbres encolerizadas, ávidos de algo, de lo que sea, de lo que den.

La conjunción óptima de gratuidad y preservación de comodidad, se consigue, al parecer, sacrificando espacio. Y por lo visto, se consigue. Un acústico íntimo, en reducido autitorio de un gran almacén de cultura sito en laPlaça Catalunya, con un Miqui Puig auténtico, un talentoso Raúl Moya, y un público fiel y puntual. Un auditorio mínimo, enmoquetado, cálido, y la voz de este autodenominado aprendiz de cantautor con un acompañamiento de lujo.

El repertorio, propio y ajeno, con versiones de admirados como Antònia Font o Diego Vasallo, y otros temas por última vez interpretados -Miqui Puig dixit- te lleva a canturrear, fruncir el ceño, sonreir y hasta -casi- llorar… cuando el que lo escucha es una fan rematada como una servidora.

La proximidad de un veterano en esto de la música genera empatía, obviando -sus otras- trayectorias paralelas a la musical, proyectos tangenciales, aprobables o reprobables, pero al margen de eso que te vincula al músico: la música. Un placer disfrutar del saber hacer de este cantante de amor, repetible, afortunadamente, el próximo viernes 23 en l’Auditori de Catalunya.

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